28 de noviembre de 2009

Liérganes-Miera-Pozos de Noja

El destino quiso que volviéramos al bonito pueblo de Liérganes justo un año después de que hiciéramos una ruta similar partiendo del mismo sitio y con parecida climatología, aunque entonces sin visita a los famosos Pozos de Noja y con unos cuantos kilómetros menos.

El pronóstico del tiempo no era muy halagüeño, el cielo estaba amenazante de lluvia, hacía un poco de viento y la temperatura era bastante agradable. Mientras esperábamos al "biker dormilón", Rafa y yo nos dimos unas vueltas por el pueblo para entrar en calor. Casi una hora más tarde de la hora de salida acordada nos hicimos la típica foto con Marimón y Cotillamón, conocidas popularmente como "Las Tetas de Liérganes" y comenzamos el suave ascenso por carretera hacia Angustina. Un poco antes de llegar al pueblo nos desviamos a la izquierda para coger una pista de hormigón con un desnivel considerable y que nos llevaría hacia el alto de la Muela por el que accederíamos al Hoyo de la Encina, un bosque talado recientemente y con una gran cantidad de pistas.

Por allí subimos hacia el Alto Escajos, donde empezamos a notar un fortísimo y frío viento que nos frenaba en el avance y que por momentos nos impedía incluso mantenernos encima de la bici. En el alto se podían contemplar unas vistas impresionantes, con Santander al fondo, incluso se podía ver el Palacio de la Magdalena, pero el viento no nos permitió recrearnos mucho. Continuamos la marcha por un sendero y brañeando como pudimos hasta descender al pueblo de Mirones.
Desde Mirones viendo que el tiempo se nos echaba encima, decidimos subir al municipio de Miera por la CA-641 en lugar de seguir el camino previsto (que era subir a La Cantolla y por senderos ir dirección al Macizo de Las Enguinzas). En este municipio pudimos ver antiguos hábitos de trabajo del pueblo pasiego. Dejamos la carretera para continuar por pista hasta los Pozos de Noja, hacía tanto viento y tanto frío que no hubo ni siquiera foto. quedará para una futura tercera visita.

Después ascendimos por un sendero y un poco por braña para posteriormente bajar por un pequeño pero muy pendiente cortafuegos con la bici en mano. Seguimos por pista y luego carretera hasta Liérganes, donde tuvimos nuestro particular avituallamiento a base de malta de cebada, etc.

Ruta ciclable en un alto porcentaje, que no sabría evaluar al haber tenido tanto viento, pero en cualquier caso una ruta que merece mucho la pena a quien no conozca la zona. No recomendable realizarla en días con pronóstico de mucho viento, pues es una zona donde "sopla" especialmente.

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