11 de septiembre de 2010

De Mogro a Santander por la costa

Eran las 7:15 de la mañana y nos encontrábamos en la estación de FEVE de Santander dispuestos a subir al primer tren del día con destino a Mogro, lugar donde comenzaría la ruta que habíamos preparado y que no era otra que regresar a Santander por la costa.


Nos bajamos en el apeadero de Mogro y por la misma vía del tren retrocedimos hasta cruzar el puente sobre el Río Pas. El lugar por el cual íbamos a cruzar el río era lo único que no teníamos claro, pero en forocantabriamtb nos despejaron la duda (Gracias Iván por el track). Al otro lado del río cogimos una pista a la izquierda que avanzaba junto a su desembocadura, la pista acabó en una gran charca de la que tuvimos que salir andando, mojados hasta los tobillos y asustados por la cantidad y tamaño de las arañas que encontramos. Al final salimos a un camino que nos condujo a una casa que parecía abandonada, ¡pero no! Un perro del tamaño de una ternera nos recibió, ¡menos mal que estaba amarrado! Tuvimos que salir de la casa saltando una valla, cuando aún estábamos dentro salió otro perrito del mismo tamaño pero suelto. ¡Vaya susto! Estabamos totalmente vendidos, pero afortunadamente sólo ladró.

Llegamos a la CA-231 y nos dirigimos a los pinares de Liencres, el descenso hacia las playas lo hicimos por un sendero paralelo a la carretera. A partir de aquí, ya conocíamos prácticamente todo el camino. Continuamos por la Costa Quebrada por senderos que discurrían junto a las playas de Cerrías, Portío, La Arnía, Covachos y San Juan de la Canal, poco después paramos a hacer la correspondiente visita a la ermita del siglo XIV que alberga la imagen de la Virgen del Mar, patrona de Santander.

Y continuamos la marcha, pasando por La Maruca, la Playa del Bocal, el Panteón del Inglés (gran representación de la amistad), el famoso Puente del Diablo (foto inferior) hasta llegar al Faro de Cabo Mayor.

Desde el faro por el camino de Mataleñas llegamos al Sardinero, continuamos esquivando gente por el carril bici mientras duró, y sin más terminamos en la estación de Feve, punto de inicio y final de la ruta. No eran ni las 12:00 así que nos dió tiempo a tomar la recompensa con mucha calma y disfrute.


Es una ruta para disfrutarla con buen tiempo, tiene un engañoso IBP=55AB (el estado del terreno influye mucho en la dureza y este índice no lo tiene en cuenta), es un continuo sube y baja con alguna zona complicada, además de un par de zonas donde los molestos escajos son más protagonistas de lo que quisiéramos, haciéndola si cabe un poco más dura.



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