16 de octubre de 2011

El Puente de la Marmota

Para culminar unos días de ocio por la capital de España, Valentín, esta vez ejerciendo de anfitrión, y muy bien por cierto,  me preparó esta ruta  por la sierra norte de Madrid, con destino a un lugar cuando menos curioso, el Puente de la Marmota.

A continuación su crónica...  

"Después de que Carlos y Aurora pasaran una amena noche de teatro y copichuelas por Madrid, se acerca tempranito a mi casa para lanzarnos a una, para mí, intensa travesía semiurbana por el norte de Madrid con un pequeño tramo endurero. Salimos a las 8:30 de mi casa rumbo al carril bici de la carretera de Colmenar Viejo. Carril que discurre paralelo a la autovía, perfectamente asfaltado, separado por valla de la carretera pero que, por el denso tráfico (y eso que era domingo), el ruido y la atmósfera tan poco saludable que se respira en la capital de España, a cualquier otro le animaría poco a salir a disfrutar de la bici.
Los primeros 13 km los hacemos por el mencionado carril bici hasta la localidad de Tres Cantos. En ese punto giramos a la izquierda por pista y después de una suave bajada con alguna “playa” llegamos hasta el seco arroyo Tejada. Aquí cambia radicalmente el paisaje y la travesía. Seguimos en la misma dirección que la autovía, pero ya estamos suficientemente lejos como para no oír el ruido de los coches y sí pajaritos. Hasta el aire se hace respirable. Se nos une un grupo de bikers que venían desde el barrio de Aluche, es decir, llevaban 20 kilómetros más que nosotros y, evidentemente, les quedaban otros 20 más. Atravesando el arroyo que, en otoños y primaveras de pluviometría generosa lleva agua como para hacerte bajar de la montura (en este caso seco, seco, seco), llegamos hasta las laderas que conducen hasta Colmenar. El ritmo es llevadero, supongo que Carlos iba dosificando su esfuerzo temiendo mi infernal cadencia subiendo y, sobre todo, bajando, jeje .



Comenzamos a ascender por un pista llena de guijarros pequeños que al grupo que venía con nosotros y Carlos les hace gracia por aquello de meterle un poco de alegría a la ruta pero que a mi, como es costumbre, me hace polvo. Con la excusa de que iba muy abrigado y necesito parar para quitarme ropa nuestros improvisados compañeros de ruta no se alejan. Después de unos cuantos kilómetros ascendiendo por ruta volvemos al asfalto, cerca del cementerio donde una corta subidita me deja un poco más agotado. Ya en la localidad de Colmenar paramos a avituallarnos compartiendo, por última vez, charla con el grupo de Aluche.

“Carreteamos” un poco en dirección a Hoyo de Manzanares y al dejar la civilización nos adentramos en el parque regional de la cuenca alta del río Manzanares. Bajamos por las revueltas preciosas de la carretera y ascendemos por una suave tachuela que, nuevamente, se me atraganta. Carlos, al menos, disfruta del paisaje de la sierra madrileña. A ocho kilómetros de Colmenar nos desviamos por pista hacia la bajada del Puente de la Marmota. Pista ancha y en ligera bajada que nos permite alcanzar velocidad de disfrutar. Sigue habiendo piedra y yo con mi rígida montura tengo que ralentizar la velocidad. Llegamos a un punto donde nos rodea el olor de la jara y el silencio es roto por algún pajarillo despistado. En este ambiente tan extraño para ser Madrid pero con la tranquilidad que reina, hasta la boina de contaminación que vemos sobre toda la ciudad de Madrid tiene cierto encanto.



A partir de aquí la bajada se hace más pronunciada. Se corta la pista con la valla del Monte de El Pardo y nos obliga a bajar por un sendero estrecho y endurero de verdad (o por lo menos eso es lo que dicen los entendidos). Carlos se tira a tumba abierta y yo, como siempre, midiendo y calibrando cada metro que recorro. Cuando nos volvemos a ver, Carlos está tentado subir para volver a disfrutar del tramo. Llegamos por fin al Puente de la Marmota. ¿A quién narices se le ocurriría construir un pequeño puente en ese paraje perdido de la mano de Dios? Foto de rigor y asombrarnos un poco más, sobre todo para los que vivimos en Madrid, de cómo pueden existir sitios tan perdidos y bonitos tan cerca de la capital.

Yo que ya conozco el camino inicio de nuevo la ruta andando. Carlos, más osado, cree que puede subir un tramo lleno de pedrolos de los gordos. Se topa con la realidad y tenemos que hacer verdaderos esfuerzos para culminar una ascensión digna de las mejores cabras montesas. Montados ya el recorrido se hace entretenido junto a la valla de El Pardo y el inicio del embalse del mismo nombre. Alguna subidita fuerte que la aridez del terreno y las playas la hacen más dura de lo normal.

El Puente de la Marmota
Cuando culminamos la subida llegamos al mirador de Valdeleganar, donde además de tener unas buenas vistas de la Sierra de Madrid, coincidimos con un grupo de un montón de chicas en bicicleta muy animosas que pretendían hacer la ruta contraria a la que hacíamos nosotros (Carlos y yo nos miramos cruzando gestos de incredulidad acerca de tamaña aventura). Después de avituallarnos reiniciamos la marcha sin confirmar si el grupo se atrevió a seguir la senda del Puente de la Marmota. Descenso rápido por pista hasta llegar otra vez al arroyo Tejada y a subir lo que bajamos desde el carril bici de la carretera de Colmenar. Cuando enlazamos con el asfalto compruebo que he pinchado la rueda delantera. Gracias a la habilidad de Carlos en estas lides, cambiamos relativamente rápido y a concluir la ruta ya por asfalto con pocos sobresaltos, aunque en mi el cansancio es muy representativo. En total, según mi rutómetro, casi 60 kms y 3 horas y media. Demasiado para mi cuerpo.

Por lo menos he dejado a Carlos con el caramelo de que la próxima vez tenemos que subir a la Pedriza".



Una ruta muy diferente de la cual guardo un grato recuerdo, aunque el color del paisaje y la aridez del terreno es lo que más llama la atención a simple vista, también se hacen notar otros aspectos como el peculiar olor de la sierra, la escasa humedad o la cantidad de gente por el carril bici, jeje.
La exigencia física es media y técnicamente el único tramo complicado de hacer montado son unos metros de subida desde el mismo Puente de la Marmota, aunque estando en forma lo veo factible.
Sobre el track, decir que al no llevar gps, está dibujado después de realizar la ruta, he intentado que sea lo más aproximado posible y creo que es válido para poder seguir la ruta, pero no estoy del todo seguro, así que si alguien lo usa y nos puede confirmar su validez sería de gran ayuda.
Y por último, si como nosotros, sientes la curiosidad de saber el origen y la historia de dicho puente, en este interesante blog sobre Madrid -pasionpormadrid.blogspot.com.es- encontrarás la respuesta.

Se me olvidaba... volveremos a Madrid para disfrutar de ese caramelo llamado La Pedriza.

1 de octubre de 2011

Desfiladero de Las Xanas y Angliru

Alguno de nosotros tuvo la genial idea de subir el mítico Angliru, un pequeño reto probablemente alentado por la gran etapa y posterior victoria de nuestro paisano Juanjo Cobo en la Vuelta a España. Como de costumbre sin pensarlo dos veces pusimos en marcha la maquinaria de I+D para ver las opciones que teníamos por la zona. 
Después de estudiar mapas y tracks descargados, ver fotos, videos y recibir un buen asesoramiento en foromtb.com por parte de nuestros vecinos asturianos, a los que desde aquí damos las gracias.

Desfiladero de las Xanas
Para empezar el día un buen madrugón, a las 6:00am ya estábamos en carretera rumbo a Asturias, Rafa, Fonso, Chaves y yo. Después de algo más de 2 horas de viaje llegamos a Proaza, pueblo conocido entre otras cosas por albergar a las famosas osas Paca y Tola (esas que no "ponían" nada a Furaco) y por tener una de las vías verdes más bonitas y cuidadas del país, la llamada Senda del Oso.
Comenzamos pedaleando un poco por la senda hasta adentramos en el Desfiladero de las Xanas, nombre que recibe de la mitología asturiana (dícese de las hadas que habitan lugares por donde fluye el agua a modo de ríos, cascadas, arroyos, etc.). El lugar es de una belleza y espectacularidad impresionante, recuerda un poco a la ruta del Cares y su recorrido en BTT aunque  ciclable en su totalidad requiere de muchísima precaución, en caso de no tener seguridad es más que recomendable apearse de la bici pues un error puede no contarse, basta decir que los tramos más estrechos y vertiginosos están protegidos con pasamanos de cuerda para agarrarse. Pasada la garganta el sendero se interna en un bonito bosque de hayas y castaños, al abandonarlo encontramos un pequeño tramo final en el que portear la bici antes de llegar a Pedroveya, pueblo en el que destaca su iglesia y sus numerosos y bien conservados hórreos, aparte de su gastronomía, que por desgracia no pudimos degustar... ¡Una lástima! pero una fabada y un pitu caleya no parece muy compatible con dar pedales... y menos si se tiene la intención de subir al Angliru.


Desde Pedroveya, ya por asfalto y carreteras locales atravesamos varias localidades, La Cotina, Peñerudes, Vegas de Cardeo, La Enseca, El Pumar y Busloñe, cogiendo altura poco a poco como apertivo antes de atacar al coloso desde el área de Viapará, ya en la carretera RI-5 y considerado el inicio del "infierno ciclista".
Una breve parada  para reponer agua y a por los 6 kms más temibles... Las primeras rampas de Les Cabanes nos sirven para darnos cuenta de donde nos hemos metido, la ascensión continua alternando porcentajes altos con pequeños respiros (por llamarlos de alguna manera ¡claro!), hasta llegar a la famosa Cueña les Cabres con su pico del 23,5%...ufff! un kilómetro eterno que ofrece a cada uno su particular calvario, continuamos sin treguas y siempre con el ojo puesto en esos cartelillos indicadores  que se encargan constantemente de recordarte lo que vas a sufrir en los siguientes metros. Ya en la cima gozamos del merecido descanso y de la satisfacción del deber cumplido. Unas fotos para el recuerdo y a continuar...

Cruzamos un par de vegas de una singular belleza y tranquilidad (foto inferior) antes de descender por una pista muy rápida hacia La Villa y Villar de Salcedo. Salvo algún pequeño atajo "made in cabrabike" continuamos descendiendo por la carretera comarcal hasta enlazar con la Senda del Oso y regresar al punto de partida. Unas cervecitas y algo para picar y vuelta a casa.


Ruta con un IBP=171DC de una gran belleza paisajística que combina todo tipo de terreno, tiene 3 zonas claramente diferenciadas, la primera el espectacular y llevadero ascenso por el desfiladero de las Xanas, la segunda la subida por carretera al Angliru, aburrida y muy dura pero motivadora, y una última el descenso y retorno por la Senda del Oso. La zona tiene enormes posibilidades, algunas de ellas endureras y de las que ya hemos tomado buena nota para una futura visita. El único inconveniente que encontramos es la distancia, el desplazamiento unido a las horas de ruta requiere de mucho tiempo, pero sarna con gusto...

17 de septiembre de 2011

El Cañón del Ebro

A su paso por la provincia de Burgos, el discurrir de las aguas del río Ebro ha formado a lo largo de millones de años uno de los parajes más espectaculares de la Península Ibérica, el cañón del Ebro. Un lugar perfecto para la práctica de cualquier actividad relaccionada con la montaña y al cual acudimos Rafa, Fonso, Juan (en su primera aparición en el blog), Chaves y yo dispuestos a pasar una buena mañana de BTT.
Esta ruta es una clásica, sobre ella existe  mucha información en la red y diferentes variantes que permiten contemplar el cañón tanto desde su parte alta como  baja. El GR-99 a su paso por Orbaneja del Castillo se bifurca ofreciendo dos caminos muy diferentes para llegar a Pesquera de Ebro, uno cruzando el páramo y el otro siguiendo el curso del río. Nosotros preparamos la ruta uniendo estos dos caminos siguiendo el siguiente recorrido circular: Escalada, Orbaneja del Castillo, Turzo, Pesquera de Ebro, Cortiguera, Valdelateja y Escalada. El motivo de hacer la ruta en este sentido no era otro que disfrutar del descenso a Valdelateja  del que ya había tomado buena nota unos años antes en una ruta senderista.


Después de casi una hora de viaje llegamos a Escalada dejando atrás la amenaza de lluvia que teníamos en la "tierruca". La mañana es fresca y no parece que vayamos a mojarnos, para empezar, un sendero junto al rio muy entretenido de recorrer y por el que vamos esquivando vegetación y algún que otro árbol nos conduce a Orbaneja del Castillo. En este pintoresco pueblo hacemos una de las muchas fotos de la ruta y retomamos el camino dirección Turzo, la salida del pueblo tiene bastante desnivel, lo que hace que cojamos altura rápidamente pudiendo disfrutar de unas espléndidas vistas del cañón y del pueblo. Continuamos por pista  y después de cruzar la carretera N-623 llegamos al alto del páramo de la Horca Menor, la cota más alta de la ruta. Desde aquí emprendemos un corto descenso hacia el pueblo de Turzo y luego uno más largo y entretenido siguiendo el barranco hasta Pesquera de Ebro.


Saliendo de Pesquera de Ebro volvemos a coger otra vez el sendero GR-99 que con tendencia ascendente y un poco rompepiernas nos acerca a Cortiguera, pueblo que conserva una gran riqueza arquitectónica y en el cual Miguel Delibes ubicó su obra "El disputado voto del señor Cayo". Después de una parada obligada para fotos dejamos atrás el pueblo para alcanzar la parte alta del cañón, uno de los mejores lugares para contemplar la serpenteante garganta formada por el río (foto superior).
Y llegamos a la parte más técnica de la ruta, el descenso al pueblo de Valdelateja, aunque algún tramo requiere de mucho tiento merece la pena bajar montado y quemar una buena dosis de adrenalina. En Valdelateja tomamos de  nuevo un sendero  que discurre por la margen derecha del río e igual de entretenido que los anteriores, al concluir el sendero y después de cruzar el río por una pasarela de cemento llegamos a la antigua central eléctrica de El Porvenir, desde allí un poco de pista dirección Escalada y fin de ruta.


Ruta realmente bonita, mucho sendero y mucha tranquilidad en un espacio natural único, tiene un IBP=60AB y sus casi 40kms. son de puro entretenimiento sin presentar gran dificultad, salvo el descenso a Valdelateja.
Salió todo perfecto, el tiempo nos acompañó y la decisión de invertir el sentido de la marcha resultó todo un éxito, haciendo la ruta totalmente ciclable. Como única pega a la ruta, decir que en el pueblo de Escalada no encontramos ningún bar para disfrutar de nuestro merecido momento  cervecero, obligándonos a hacer una parada en el regreso.

Sin duda un lugar para volver...

3 de septiembre de 2011

Sierra del Dobra

Después de tantas y tantas visitas al Dobra, ya tocaba que apareciera en el blog una ruta por tan emblemático monte. La Sierra de los Hombres también conocida como Sierra del Dobra está situada entre las cuencas de los rios Pas y Besaya. Era un lugar sagrado para nuestros antepasados, en la actualidad alberga importantes yacimientos arqueológicos y abundantes aguas subterráneas (algunas termales) que abastecen a los municipios colindantes y a los rios que lo escoltan, además de un gran abanico de valores naturales. Hoy en día la profileración de canteras y la explotación está poniendo en peligro todo este patrimonio, como resultado y para ponerlo freno ha surgido la plataforma Salvar el Dobra, a la que desde aquí damos todo nuestro apoyo.

Los caminos para acceder al monte son muchos, Puente Viesgo, Las Presillas, La Montaña, Viérnoles e incluso San Felices de Buelna. El circuito que pretendíamos completar constaba de dos ascensos al monte y como principal objetivo una travesía de norte a sur desde el Pico La Capía (o Dobra) hasta San Felices de Buelna.

Nosotros (Rafa y yo) iniciamos la ruta en Villabañez, por carretera nos dirigimos a Las Presillas para comenzar el exigente ascenso, fuimos cogiendo altura primero por caminos locales asfaltados y después por pista (personalmente creo que es el mejor acceso de los muchos que hay para subir en bici). Al terminar esta nos incorporamos al PR-S18 en la carretera que conduce a una de las canteras, después de 500mts. escasos continuamos a la derecha pasada una portilla por el sendero que lleva al Pico Dobra no sin antes librar algún que otro repecho.

Alcanzada la cima, lugar desde el cual se domina Torrelavega y buena parte de la geografía de la región, se presenta el primer "premio" del día... un pequeño y entretenido descenso desde su cumbre...


Concluido el descenso giramos a la izquierda por el antiguo camino a San Felices de Buelna. Al principio estrecho y ciclable, con algunos obstáculos que lo hacen muy entretenido, pero poco a poco su estado va empeorando. En un continuo sube y baja de la bici llegamos a una zona despejada donde perdemos totalmente el camino, encontrándonos en medio de "la nada" rodeados de paisaje kárstico. El GPS una vez más nos saca las castañas del fuego, a partir de este momento el sendero mejora sensiblemente permitiéndonos pedalear hasta conseguir llegar a la vertiente sur del macizo. ¡Prueba superada! Tenemos delante el Valle de Buelna en todo su esplendor, aprovechamos para tomarnos un pequeño descanso antes de emprender el merecido descenso a San Felices. Resulta un poco complicado encontrar el camino y otra vez tiramos de Garmin, atravesamos una campa y luego un pedregal para alcanzar una pista en mejor estado por la que descendemos.

Y aún queda subir otra vez al monte, seguimos por la carretera hacia Las Caldas, Riocorvo y Viérnoles donde siguiendo el PR-S48 comenzamos el duro ascenso por rampas de hormigón, asfalto y finalmente pista, hasta llegar de nuevo a la base del Dobra, allí tomamos el sendero que recorre su falda norte hacia La Casa de la Breña de la Llana, una cabaña abandonada junto a una campa (este sendero parece más apropiado hacerlo en sentido contrario, en algún tramo nos vemos obligados a desmontar), dejamos a la izquierda la cabaña y descendemos por un frondoso sendero lleno de barro, troncos y piedras que sale a una deteriorada pista la cual abandonamos para saltar un estacado y enlazar con otra que nos conduce atravesando los montes de Las Presillas hasta la N-634-a por la que regresamos al punto de partida.

Nos ha parecido una ruta dura, con un IBP=128AA, sus casi 40kms. y 1275mts. de desnivel resultan un poco engañosos, casi todo el acumulado corresponde a dos ascensos muy cortos y duros. Además la travesía a San Felices aunque no salva grandes desniveles también tiene su parte de dureza. Probablemente no volvamos a realizar esta ruta, pero la experiencia nos ha permitido contemplar la Sierra y sus alrededores desde otra perspectiva y sin duda ha merecido la pena.

30 de julio de 2011

Peregrinación a Santo Toribio en BTT

(En busca del Lignum Crucis)

El Monasterio de Santo Toribio de Liébana es uno de los lugares santos de la cristiandad, está situado en el corazón de los Picos de Europa, concretamente en el municipio de Camaleño (Cantabria), dentro de la Cordillera Cantábrica. Es un lugar único en muchos aspectos, pero dejando a un lado la historia, la religión, la cultura, etc. Es un lugar donde la naturaleza cobra otra dimensión y donde sus altísimas y verticales montañas hacen sentirse a uno insignificante y a la vez privilegiado.

Con estos argumentos no necesitábamos más motivos para plantearnos una ruta a modo de peregrinación. Como ya hiciéramos Fonso y yo en el Camino de Santiago hace un par de años, saldríamos desde nuestras propias casas, con la consiguiente penalización para mis piernas por vivir más al Este.
Y para ello nos aventuramos Fonso, Rafa (Chaves) y un servidor. Durante un tiempo nos rondó por la cabeza hacerla evitando la carretera todo lo posible, pero lo desestimamos por la dureza del resultado... Y porqué no decirlo, para que uno evitara las rampas del Dobra a las primeras de cambio.

Aún así, la ruta no se quedó exenta de dureza...

"Me levanto antes de que amanezca y compruebo lo despejado que está el cielo, parece que de momento Cronos, el inexorable dios del Tiempo, nos va a respetar. Me preparo y salgo un poco más tarde de lo previsto, para no perder las malas costumbres. Villabañez es el punto de partida, comienzo subiendo La Montaña tomándomelo con calma, en "Modo Eco", corono el alto y me desvío por un camino que me conduce a Viérnoles, lo dejo atrás y al poco llego a Riocorvo para comenzar a subir el alto de San Cipriano, la segunda tachuela del día. Al ver que no voy a llegar a la hora acordada a Riaño de Ibio los últimos 2kms de ascenso fuerzo la máquina. Al llegar a Riaño me encuentro primero con Rafa que se había acercado desde Golbardo y después a Fonso esperando en su casa. Parece que al final "maquillo" un poco la hora de llegada, ya llevo 25kms. y algo más de una hora de calentamiento.




Agrupados nos dirigimos hacia Ruente para acometer el primer obstáculo importante del día, Monte Aa. La subida la hacemos a un ritmo tranquilo, el calor y la humedad empiezan a hacerse notar y todavía queda mucho recorrido y lo que es peor, lo más duro. Intentamos hacernos una foto pero nos resulta complicado, a la altura de los "árboles singulares" encontramos máquinas y a gente sacando madera, y más tarde en el alto los tábanos nos comen vivos, así que con las mismas descendemos hacia el bello pueblo de Carmona, uno de los núcleos rurales mejor conservados de Cantabria y un lugar excelente para enmarcar la primera foto de grupo.

Hecha la foto, reanudamos la marcha destino a Puentenansa, cruzamos el pueblo y comenzamos a subir nuestro segundo puerto, Ozalba. Las paradas en los miradores de este puerto para disfrutar de las vistas son obligadas. La subida es bastante tendida y nos permite regularnos, tras coronar el puerto nos lanzamos en un vertiginoso descenso hacia Quintanilla Lamasón para enfrentarnos a lo verdaderamente serio de la ruta.


Justo antes de la entrada al pueblo, abandonamos la carretera para tomar una pequeña pista asfaltada que paralela al rio Tanea se adentra en el valle. Por ella vamos cogiendo altura sin apenas darnos cuenta, hasta que se acaba el asfalto y se convierte en pista. Aquí nos equivocamos al escoger la pista de ascenso (probablemente la anterior hubiera sido más ciclable). Ni nos planteamos deshacer lo andado y continuamos, la pista apunta directamente al cielo, son escasos 500mts. con mucho desnivel y muy rotos, que resultan agotadores hasta para subir andando. Pasado el "calvario" el camino se vuelve más llevadero, con algunos pequeños tramos complicados por las piedras sueltas y el desnivel. Poco a poco vamos aproximándonos a la Venta de los Lobos con Peña Sagra como telón de fondo, el lugar invita al descanso y es lo que hacemos, aprovechamos para alimentar un poco el cuerpo, descansar, hacer unas fotos y disfrutar del silencio y de las vistas, mientras observamos como se empieza a meter la niebla para nuestra desgracia.


Los kilómetros acumulados empiezan a hacerse notar, el camino comienza a ser un rompepiernas y un tramo muy duro al final del ascenso nos da la estocada ¡Qué bien se hubiera subido andando! Vamos muy justitos, hemos agotado las reservas de glucógeno y lo peor de todo es que a estas alturas la niebla ya nos envuelve por completo. Por fin llegamos al collado de Pasaneu, sin poder disfrutar de las vistas pero si de ese lugar mágico y bello donde los haya, la Braña de los Tejos.Un poco de comida, unas fotos y a descender a San Pedro de Bedoya por una pista muy rápida que parece que no se acaba nunca. Después ya por carretera otro descenso hacia Potes y a subir a Santo Toribio como buenamente puede cada uno. Allí nos esperaban nuestras familias para darnos alimento y un poco de ánimo".Los 95kms y casi 3000mts. de desnivel acumulado han hecho de esta ruta una auténtica penitencia. Tiene un IBP=206AB y combina pista y carretera, no tiene ninguna dificultad técnica, sólo requiere piernas, un poco de fondo, unas cuantas horas libres y ganas, muchas ganas. Una lástima la niebla en el punto de mayor interés paisajístico, el Collado Pasaneu y la Braña de los Tejos, (en mi caso ya es la segunda vez que me lo encuentro así) espero que a la tercera vaya la vencida.

Y el fin de semana que pasamos en Liébana aprovechando la ocasión... inolvidable.

10 de abril de 2011

6ª Ruta Btt Bodega Pirineos

Este fin de semana lo dedicamos a hacer turismo nacional del bueno por la provincia de Huesca. Nos desplazamos a Barbastro, Francisco, Fonso, Rafa, el que escribe y nuestras respectivas familias para disfrutar de la 6ª Ruta Btt Bodega Pirineos, considerada una de las clásicas del calendario aragonés. En esta edición nos reunimos más de 500 bikers para disfrutar de un recorrido espectacular por los bellos parajes de Somontano y la Sierra de Guara.


Antes de las 9:00am ya estábamos listos en la puerta del Hotel dispuestos a ir a recoger las bicis al lugar que Chuchi y Juanma, integrantes del Club Ciclista Barbastro, nos ofrecieron amablemente para que pernoctaran. ¡Muchas gracias, compañeros!
Y sobre las 9:20am ya ocupábamos casi la "pole" de la parrilla, la salida era a las 9:30am y neutralizada hasta abandonar el pueblo, enseguida comprobamos que algunos se lo tomaban muy en serio y adelantaban como "alma que llevaba el diablo", nosotros según el plan previsto, intentaríamos ir juntos hasta el final, muy tranquilos, aunque en algunas bajadas a algunos nos costaba un poco tener que tirar de freno. Me consta que Rafa (que iba más retrasado) en los descensos se quitaba gente de delante como si de un videojuego se tratara, la pista era buena y no había ninguna dificultad técnica, el límite lo ponía cada uno con lo que quisiera arriesgar.



Dispersados en el pelotón disfrutamos del paraje mientras pedaleábamos, atravesamos Costean sufriendo las rampas de acceso al pueblo y recibiendo avituallamiento sobre la marcha, un aquarius en mi caso. Es común que los pueblos estén encaramados en cimas, peñascos o altos y el paso por ellos se traduce en rampones. Voy por delante del resto de compañeros así que pasado el pueblo aminoro el ritmo con la intención de reagruparnos, antes de llegar a Coscojuela de Fantova, segundo avituallamiento de la ruta, me alcanzan Fonso y Francisco, y al poco Rafa. Llegamos al pueblo y nos ofrecen todo tipo de bebidas, fruta (unas naranjas buenísimas), frutos secos, etc. Reponemos fuerzas y salimos todos juntos camino al alto de la Coscojuela, el premio de la montaña (donde obsequian con un casco al primero, nosotros llegamos un "pelín" tarde), al cumbrear esta subida encontramos un tramo duro y algo roto en el que mucha gente se baja de la bici, ¡por intentarlo que no quede!, ¡para arriba! -me digo, de algo tiene que servir estar todo el año haciendo el cabra por el monte. Llego al alto con el único premio de la satisfación por subir montado y me tomo un descanso mientras espero a mis compañeros.


Otra vez agrupados descendemos hacia el pueblo de Naval pasando por el desvío de la ruta mediana de 45km. Llegamos al avituallamiento del pueblo, también encaramado en un alto, y paramos a repostar, un fotógrafo nos hace una foto de grupo (si por casualidad lees esto y aún tienes la foto... envíanosla, por favor!). Proseguimos la marcha para salvar el último obstáculo del día, el alto de salinas, una subida bastante tendida que nos ofrece la posibilidad de contemplar el pueblo abandonado de Suelves. En este punto perdemos definitivamente a Rafa y continuamos tranquilamente con la esperanza de verle aparecer. Quedan 25 kms. de descenso relativo, pues aunque se baja y mucho, también nos encontramos unos buenos repechos rompepiernas. Llega un momento en el que nos quedamos sólos Fonso y yo, decidimos continuar sin forzar, no hay prisa. Antes de llegar a Hoz de Barbastro (último avituallamiento) se nos une Francisco, paramos a comer algo y continuamos, el descenso se hace entre viñedos y pasa junto a los pueblos de Montesa y Cregenzán antes de llegar a Barbastro. Al final no pudimos entrar todos juntos... alguno se quedó haciendo fotos...


Para que quedara en nuestro recuerdo y quizás en el del público presente, en la llegada izamos la bandera de nuestra Comunidad Autónoma de Cantabria, después de 500km en coche y 65km en bicicleta creo que la ocasión lo merecía.

Una bonita marcha por un entorno privilegiado con una buena organización y gente muy volcada en la prueba, mención especial a los vecinos de los pueblos que con tanto entusiamo preparan y atienden en los avituallamientos. Agradecer la hospitalidad de los integrantes del C.C. Barbastro a los que tuve la oportunidad de conocer, Chuchi, Juanma, Miguel, Javi, también con los que compartí momentos durante la ruta y a la organización.

12 de febrero de 2011

Vuelta al Monte Ibio

Van cayendo los meses y con ellos muchas rutas, algunas merecedoras de ser compartidas, pero ya me he dado por vencido, me rindo ante la complicada labor de mantener el blog al día. Me resulta complicado sacar el tiempo necesario, así que no queda otra que ir poco a poco...

A primeros de mes hicimos un par de escapadas al Monte Ibio, lugar con muchísimas alternativas para la práctica del mtb. En una primera salida, Rafa, Esteban y un servidor nos propusimos realizar el recorrido de la II marcha MTB San Cipriano. Para ello, nos citamos en el Ayuntamiento de Cartes, lugar de inicio de la ruta. Para evitar la subida por carretera, nos dirigimos a San Cipriano recorriendo una carretera local (Yermo-Mercadal) y posteriormente atravesando los Montes de Cohicillos. Desde el alto comenzamos a ascender por pista a la cumbre del Monte Ibio, durante el ascenso nos encontramos con bastantes bikers animados como nosotros por el buen tiempo. Al llegar al repetidor nos hicimos las fotos de rigor y nos lanzamos por un rápido descenso hacia el pueblo de Herrera de Ibio, primero por braña y luego por una pista rota y empedrada muy entretenida. Una vez abajo, continuamos dirección al pueblo de Coo por la pista de la Puentecía. Pasado el alto nos saltamos un desvío y cuando nos quisimos dar cuenta ya era tarde, así que continuamos hasta llegar a Coo. Después por carretera hasta el carril bici en Barros y de ahí al punto de partida.

A la segunda salida asistimos Rafa y yo. Pero esta vez íbamos a realizar algún que otro cambio en la ruta con la intención de dar la vuelta al monte. Partimos del mismo lugar, Cartes. Hasta llegar a la Ermita de San Cipriano calcamos la ruta anterior, un poco más arriba (sobre 1km), nos desviamos a la derecha para continuar por la pista que recorre el monte por su ladera norte, ofreciendo unas buenas vistas que compensan con creces el esfuerzo realizado. La pista nos condujo a un cortafuegos que descartamos bajar muy a nuestro pesar, no era el momento. Dejamos el cortafuegos y seguimos por la pista de la izquierda que ya conocíamos de la ruta anterior, un pedregal de lo más divertido que desciende a Herrera de Ibio. Y desde allí, otra vez por la Puentecía dirección Coo, pero esta vez sin pasarnos el desvío. Comenzamos un continuo sube y baja (con más sube que baja) por terreno muy variado, con mucho barro en algunas zonas y tramos que requerían de un poco más de fuerza de lo que nuestras piernas podían generar. Desde la cumbre del Monte de Barros sólo nos quedó hacer un rápido descenso por una pista de tierra para desembocar en el pueblo de Riocorvo. Otra vez carril bici y fin.

La ruta es corta pero nos pareció durilla. En apenas 33km se acumula un desnivel positivo de 1300mt, lo que hace que tenga un IBP=114AA. Es totalmente ciclable y técnicamente puede tener alguna dificultad en el descenso a Herrera de Ibio y en algunos tramos del ascenso al Monte de Barros.

29 de enero de 2011

Senderos por Bárcena Mayor y Saja

Después de unos meses de relativo descanso, con muy pocas salidas y todas ellas pisteras, ya había ganas de hacer un poco el cabra, y para rendir pleitesía a tan ágil animal, que mejor manera que marcamos una ruta como esta... llena de piedras.

Allí estábamos, otra vez en la Reserva Natural del Saja, con la idea de hacer unos descensos a los pueblos de Saja y Bárcena Mayor de los que había oído hablar y no me podía quitar de la cabeza.

Bárcena Mayor (500m) 8:30am, el día no invita mucho a salir, el aparcamiento del pueblo está vacio, nos preguntamos ¿Que diablos hacemos aquí? Nos preparamos y sin estarnos mucho nos ponemos en marcha los habituales en este tipo de rutas. Tenemos 1ºC, una ligera lluvia y previsiones de más lluvia, más frío y nieve sobre los 700mt. Nosotros si todo marcha bien alcanzaremos los 1075 m. en su cota más alta, Ozcaba.

Calentamos las piernas por carretera dirección Correpoco durante 1 km. hasta coger el GR-71, sendero que transcurre en sus primeros kilómetros por un lugar precioso, pero que parece más apropiado para recorrerlo en sentido contrario, por lo menos en estas fechas, tanto barro nos dificulta bastante el ascenso, las bicis no traccionan y además de agotador resulta imposible subir algunos tramos, pero merece la pena, la apuntamos para evitar la carretera en futuras ocasiones, por supuesto para abajo.

Llegamos a Los Tojos (630 m) e intentamos dirigirnos a Colsa por un camino "fantasma" que no encontramos, seguramente cerrado por el desuso. Rectificamos y subimos por carretera por última vez, ya no la volveríamos a pisar. Desde el mismo pueblo de Colsa (725 m), continuamos por el sendero señalizado GR-71 hacia el pueblo de Saja. Al poco llegamos al mirador de Peña Colsa y se nos dibuja una sonrisa en la cara, no por las bellas vistas que desde allí contemplamos, como el Parque Natural o Peña Sagra, ¡Que va! Sino por ver la bajada que nos esperaba, tenía una pinta estupenda. Unas fotos y para abajo a ver que tal...

Nos lanzamos como siempre y lo disfrutamos como nunca, resultó un poco corto, pero tremendamente entretenido, con mucho agua, mucho barro y muchas piedras, una de ellas a medio descenso me dió el alto y mi horquilla hizo tope (cosa por otra parte fácil), fue como una parada rápida en boxes, en unos segundos ya estaba de nuevo sorteando piedras, Rafa que iba unos metros por delante ni se enteró.

Y llegamos al pueblo de Saja (430 m), dejamos el puente a la derecha y continuamos la marcha, superamos un par de repechos duros, sobre todo el segundo de ellos que parece un test de esfuerzo, hasta terminar en la pista que asciende a la Braña Espinas. A media subida empezamos a ver algo de nieve y lo que es peor, al hombre del mazo, pero afortunadamente no golpeó fuerte y tranquilamente pudimos alcanzar el alto. Los últimos 2km. los hicimos con la pista nevada y cayendo nieve de manera considerable. Al llegar a Ozcaba con un frío del carajo, cogimos el sendero PR-S 114 para bajar a Bárcena Mayor, dejando la nieve atrás, disfrutamos de un largo descenso no menos entretenido que el anterior y salpicado también con los mejores ingredientes del mountain bike, sorteamos más piedras, más barro y todo tipo de obstáculos, unas zarzas se engancharon con Rafa y lo consiguieron derribar, dejando nuestro vis a vis particular en tablas. Sin hacer paradas, pues no estaba el tiempo para ello, pasamos junto a la venta de Mobejo, atravesamos el Pinar de Alceo y poco antes de terminar en el pueblo la Ermita de Nuestra Señora del Carmen.

Ruta con un IBP=115BA, no apta para todos los públicos, en la que hemos sentido la naturaleza en su estado más puro y disfrutado de dos descensos de "10". El tiempo la ha hecho un poco más dura y complicada técnicamente. Pero que tendrá este maravilloso deporte? Que pese al frío, caídas, pájaras y demás contratiempos, siempre queda un buen recuerdo y las ganas de volver.

Por cierto, en la última salida también por esta misma zona, nuestro nuevo integrante del grupo, Rafa, tuvo una desgraciada caída provocándole una lesión que esperamos haya quedado sólo en un esguince de rodilla y unas semanas de reposo.

Esperamos que tengas una pronta recuperación... te esperan muchas rutas.