28 de junio de 2014

XVII Travesía Degaña-Ibias

Empezaré contando cómo llegamos a esta travesía por el Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, el mayor en extensión de Asturias. Hay que remontarse al II Desafío Ciudad de Oviedo disputado en septiembre del 2012 cuando compartiendo un momento de charla con un biker de Gijón sobre las pruebas que había por el norte de España, me recomendó una travesía que se hacía en los concejos de Degaña e Ibias, por su entorno, pero sobre todo por el buen ambiente y compañerismo que se respiraba, en definitiva, un fin de semana para disfrutar de la bici sin prisas, sin chips y sin tiempos...a tu aire. Este fue el principal motivo por el cual 2 años después, Fonso, Javi y un servidor acudimos a la XVII Travesía Degaña-Ibias.

La travesía está organizada por el Club El Rozón y consiste en desplazarse desde Cerredo a San Antolín de Ibias por todo tipo de terreno, carretera, caminos, pistas y senderos, hacer noche y regresar al día siguiente al punto de partida por un recorrido diferente. Uno sólo tiene que preocuparse de disfrutar, desde la salida el sábado por la mañana hasta el regreso el domingo al mediodía ellos se encargan de llevarte la bolsa o mochila con tus pertenencias, custodiar la bici, alojarte y darte de comer, un "todo incluido".

El viernes por la tarde después de 3 horas de viaje llegamos a Cerredo, localizamos  los apartamentos Tía María, de trato inmejorable dicho sea de paso, e hicimos el "check in" . Seguido, salimos a dar una vuelta por el pueblo para buscar un sitio donde cenar, por suerte nos encontramos con Miguel de la organización que nos facilitó la búsqueda. Para concluir el día recogimos los dorsales y tomamos una última cervecita mientras veíamos videos de ediciones anteriores de la travesía.
Momentos previos a la salida en Cerredo.
Primer día: sobre las 7:00 a toque de diana en pie y lo primero que hacemos es mirar por la ventana para comprobar que efectivamente el hombre del tiempo tenía razón... ¡la cosa pinta mal! El desayuno estaba previsto en la terraza pero el mal tiempo hace que lo recibamos en la habitación, todo un lujo. Preparamos la bolsa, nos vestimos de romanos y a la calle a dar pedales...

En la salida ya comprobamos la tranquilidad con la que se toma la marcha, el ambiente es parecido al de una quedada, se sale muy tranquilo y luego en marcha el ritmo ya cada uno coge el que puede o quiere. Para empezar atravesamos un precioso hayedo siguiendo el GR-203, uno de esos lugares que no se olvidan fácilmente, realmente bonito de recorrer. Ya en Degaña seguimos por una caleya que comunica con Rebollar para afrontar  la subida por carretera al alto del Campillo (1078 m). Alcanzado este primer escollo cogemos un desvío para seguir alternando pistas y algún que otro camino asfaltado. Cruzamos  los pueblos de Tablado Sisterna  y llegamos a El Bao, lugar del primer avituallamiento. Tras una pasada por agua espera para reagrupar (para los que llegamos pronto se hizo un poco dura) la organización decide eliminar los reagrupamientos, la comida en Pelliceira y acortar algo la ruta, aplicando el sentido común pues no estaba el día para muchas paradas.
Continuamos, por la carretera de Llanelo subimos el puerto de Tormaleo (1037 m),  en el mismo alto y dejando a nuestra derecha la mina de Tormaleo, de nuevo giramos a la izquierda  para coger una pista que rodea el valle de Luiña, otro tramo espectacular de recorrer pese a que la niebla  vagamente nos permite disfrutar de las vistas. Vemos la mina de Villares de Arriba, que se muestra durante el comienzo de la ascensión a Pelliceira, aldea de mayor altura del concejo de Ibias y que tiene la peculiaridad de estar una parte en Asturias y otra en Galicia, lamentablemente el tiempo no acompañaba y sólo paramos por el avituallamiento.

Para terminar y como colofón a la ruta una excelente bajada desde la aldea de Pousadoiro por un sendero single-track -¡Cómo gusta este término! con una gran combinación de piedras y barro, aunque no excesivamente técnico, una gozada. Una pena no haber hecho fotos o haberlo grabado con la GoPro -se quedó sin batería-, estos descensos es lo que tienen, se disfrutan tanto que a uno se le olvida parar. Al llegar a San Antolín de Ibias tenemos un poco de sidra y empanada para recuperar fuerzas, seguido una duchita y a pasar la tarde hasta la hora de cenar y dormir.

Siguiendo el GR-203
Segundo día: hoy nos levantamos un poco más tarde, ya nos hemos dado cuenta de que no hay tanta prisa. El tiempo parece que va a ser benévolo con nosotros, sin lluvia e  incluso puede que tengamos sol. Como hiciéramos el primer día, desayunamos, preparamos los bártulos de la bolsa, ponemos a punto la bici y... a pedalear.

Comenzamos subiendo el Puerto del Connio por carretera, son poco más de 3 km hasta coger un desvío por un duro y bonito sendero que asciende hacia San Esteban, al final del mismo abriéndonos paso entre helechos es donde creemos que Fonso recogió un polizón llamado garrapata -y que traería hasta Cantabria-. Pasamos el pueblo de Bustelo y ya por pista recorrimos la ladera por la margen derecha del río Ibias en un continuo acumular metros de ascenso, aunque de sobra recompensados con los extraordinarios paisajes del Valle de Degaña y su entorno.

Casas de piedra y pizarra en Omente

En Omente (km 22), pueblo con gran encanto y mejores vistas, disponemos de avituallamiento y un agradable momento de reunión y descanso a la sombra de las parras. Reanudamos la marcha con un rápido descenso a Villardecendias para luego incorporarnos a otro tramo espectacular de bosque, un sendero que "pica" para arriba y que evitando la carretera nos acerca de nuevo a El Bao. Lo que queda hasta Cerredo lo hacemos prácticamente por el mismo camino de ida exceptuando dos pequeños tramos: uno desde el mismo El Bao, tremendamente duro en su inicio y que luego baja por una especie de pasarela a Sisterna, -un señor mayor del pueblo nos dijo que rondaba el 70% de desnivel, je, je... así, a ojo! Y otro desde Degaña que evita una parte del tramo de carretera de vuelta, los dos opcionales y los dos a la buchaca, no podíamos dejar pasar la oportunidad. Y se acabó la ruta, el recibimiento en Cerredo al terminar a base de sidra, jamón y el famoso hígado encebollado... no tiene precio.

Para terminar y antes de despedirnos todos, una comida de confraternización con entrega de trofeos conmemorativos hacia los participantes, al de mayor edad, al más joven, al desplazamiento más lejano, al club más numeroso, etc. También hubo un emotivo recuerdo a la memoria de Porfirio, compañero y encargado de la cocina en la travesía, el triste destino quiso que no estuviera entre nosotros.

Resumiendo. Un gran fin de semana de BTT, terrenos muy variados y algunos de ellos realmente espectaculares y divertidos de recorrer, fantásticas vistas, buen ambiente y una organización volcada en hacer de esta travesía algo especial para el participante. Con toda seguridad... una de las mejores marchas del norte de España.

Respecto al perfil, el primer día salieron 66 km y algo menos de 1600 m de acumulado, las condiciones metereológicas la hicieron un poco más dura. En cambio el segundo día fueron unos 50 km y más de 1800 m de acumulado, más dura.

Y para poner la guinda final al fin de semana, tuvimos la gran suerte de ver un oso al poco de emprender la vuelta a casa. Nada más empezar a descender el puerto de Cerredo salió delante de nuestras narices a mitad de carretera con la intención de cruzarla, o eso parecía, pero en cuanto se percató de nuestra presencia se giró hacia nosotros y rápidamente  se volvió por donde había salido, metiéndose por debajo del guardarraíl contorsionando su cuerpo como si de una rata gigante se tratara. La primera vez que veíamos un oso en absoluta libertad y aunque en la carretera desluce un poco, es algo que nunca olvidaremos.

Volveremos! Si puede ser para celebrar la mayoría de edad de la travesía.

Perfil día 1, Cerredo - San Antolín de Ibias
 

Perfil día 2, San Antolín de Ibias - Cerredo