19 de septiembre de 2015

Fuente Dé - Posada de Valdeón

El Parque Nacional de Los Picos de Europa se encuentra enclavado en la Cordillera Cantábrica, repartido entre las provincias de Asturias, Cantabria y León. Un lugar privilegiado para compaginar deporte y naturaleza en cualquiera de las muchas actividades que brinda y una tentación permanente para los que lo tenemos tan cerca. La climatología, la exigencia de las rutas y el tiempo empleado en las mismas  son quizá los principales factores que hacen que sus visitas sean menos frecuentes de lo deseado.  
 
En esta ocasión, Pablo, Chuchi, Miguel Ángel, Conde y un servidor somos los encargados de disfrutar y sufrir, casi por partes iguales, esta  ruta, que consistirá en desplazarse desde Fuente Dé (Cantabria) hasta Posada de Valdeón (León) siguiendo parte del antiguo camino que utilizaban los habitantes de Valdeón para acudir a las ferias y mercados de la vecina comarca de Liébana, también denominado Camino de Remoña o Senda del Mercadillo. Iremos por la vertiente sur del Macizo Central, teniendo a la vista durante buena parte del recorrido las llamadas Peñas Cifuentes. Al ser la ruta de ida y vuelta, en los descensos nos desviaremos por caminos alternativos para hacerla más variada y un poco más divertida.  
 
Punto de partida en Fuente Dé.
La climatología es perfecta, son ya las 10:00 h. y hace algo de frío, pero lo más importante es que el cielo está totalmente despejado. Aparcamos y partimos cerca del mismo Parador de Fuente Dé (1105 m), en la rotonda donde termina la carretera y comienzan el PR-PNP 15 y el PR-PNP 25. Empezamos entrando en el hayedo del monte Quebres, dejando a un lado el acceso al camping. El comienzo es duro, con rampas que hacen coger altura tan rápido como temperatura, en apenas 10 minutos el frío pasa a ser historia. 


Hayedo del monte Quebres.

Tenemos un breve llano para recuperar antes de alcanzar la Fuente de la Fonfría.  Después llegamos a los Invernales de Las Berrugas (1200 m), un inmejorable mirador para contemplar las grandes moles calizas que forman el circo de Fuente Dé.  Dejamos atrás varios caminos que bajan a Pido y continuamos ascendiendo sin que la pendiente remita, mientras y a ratos el bosque se abre mostrando el valle con los pueblos de Pido y Espinama de fondo..., dando sentido al esfuerzo, mucho sentido.
 
Saliendo de la zona arbolada, cerca de Campodaves.
Pasamos junto a un abrevadero seguido de un paso canadiense y llegamos a una bifurcación (1335 m) en una curva cerrada a la derecha, el camino de la izquierda se dirige a la Majada de Bustantivo, por donde regresaremos más tarde. Ahora, seguimos ascendiendo por la pista principal superando un tramo de fuerte pendiente antes de salir definitivamente del hayedo (en el que también hemos podido distinguir avellanos y robles). Salimos a campo abierto y la pista continua por debajo de la verde pradera de Campodaves (1425 m), donde ya observamos con claridad la vertiente sur del Macizo Central y los Altos de Valdeón.
 
Desvío a la Canal de Pedabejo con la Torre de Salinas al fondo.
Durante un buen rato pedaleamos teniendo a la vista la Canal de Pedabejo y la Torre de Salinas (2446 m). A la derecha dejamos el sendero señalizado que conduce a la canal y remontamos una zona boscosa en el límite territorial con León, a la salida de esta, hallamos con alguna dificultad el sendero que conduce a la Majada de Bustantivo, del que tomamos buena nota para la vuelta.

Remontando con la Canal de Pedabejo de fondo 

Seguimos progresando cómodamente a media ladera por el Alto de la Triguera, hasta alcanzar unos zig-zags finales un poco más exigentes que nos sitúan en la Horcada de Valcavao (1790 m), la cota más alta de la ruta. Desde la horcada contemplamos en su totalidad las Peñas Cifuentes y amplias vistas tanto hacia Valdeón como hacia Liébana.
El frío se hace notar, así que... chubasquero al cuerpo y a descender por la pista que conduce al puerto de Pandetrave (1562 m).
 
Vista atrás llegando a la Horcada de Valcavao.
Hacemos un breve alto en el descenso para reponer bidones en una fuente y reanudamos... Durante todo el descenso las vistas son impresionantes,  a lo lejos divisamos el Valle de Valdeón y muy al fondo escoltado por los Macizos OccidentalCentral, nuestro objetivo, Posada de Valdeón.
Al acabar la pista salimos a la cumbre del puerto, donde hay un área recreativa y un buen mirador, desde el que destacan la Torre del Friero en el Macizo Central y la Torre Bermeja en el Macizo Occidental, además de Santa Marina de Valdeón, nuestro siguiente destino. Lo contemplamos un rato y para abajo.
 
Descendiendo a Pandetrave con Posada de Valdeón de fondo.
Parte del grupo hace caso omiso al guía de la ruta decidiendo quemar cubiertas por la carretera, omitiendo o descartando un desvío a unos 500 m. del alto que se adentra en un tupido y oscuro bosque para perder altitud rock&rolleando como marcan los cánones del MTB. -sólo Chuchi y yo lo disfrutamos-.
El sendero sale a la carretera, pero probablemente se pueda comunicar con el cercano Santa Marina de Valdeón (1150 m), pueblo que tiene el honor de ser el más alto del Parque Natural de los Picos de Europa. Con el grupo disperso, dejamos el I+D para otro momento y bajamos lo que queda de puerto por asfalto, un kilómetro escaso hasta el cruce de entrada al pueblo, allí espera el resto del grupo... su descenso ha sido más rápido pero a buen seguro también mucho más aburrido.

Sendero a Santa Marina de Valdeón.
A Posada de Valdeón llegamos rápidamente siguiendo la misma carretera. En el pueblo disfrutamos de su tranquilidad y del ambiente montañero, y por supuesto de una merecida cerveza,  algo de comer y un pequeño descanso.
Un buen rato después, con el depósito lleno y las piernas como botijos debido a la larga parada, volvemos a dar pedales... Quedan por subir más de 13 km de los cuales 10 km son por asfalto. Salvo un par de kilómetros iniciales que hacemos por un camino próximo a la carretera, el resto de la subida corresponde al puerto de montaña de Pandetrave, bonito y sin apenas tráfico pero realmente aburrido -a mi juicio- para la bicicleta de montaña, algunos del grupo se lo toman como una cronoescalada animando un poco el ascenso.
 
De vuelta subiendo a la Horcada de Valcavao.

En la cumbre del puerto retomamos la pista a la Horcada de Valcavao, esta vez en ascenso, lo que permite contemplar las vistas desde otra perspectiva y sobre todo con más detenimiento. En la Horcada de Valcavao el grupo decide bajar por la pista descartando bajar por el bosque próximo a la Majada de Bustantivo, supongo que por miedo a alguna encerrona... Así que llegados al desvío, me dirijo en solitario hacia la cabaña de Bustantivo, para tomar a la izquierda (y antes de llegar a la cabaña) una pista forestal que se adentra en el hayedo, por ella disfruto de un corto pero entretenido y bonito descenso. Abandono el hayedo y cruzo un pequeño puente sobre el río Cantiján para continuar por un sendero estrecho que discurre a menor altura paralelo a la pista principal. 
Momentos antes de enlazar con la pista principal, un mastín me sale al paso de manera muy poco amistosa... a lo que respondo frenando en seco y poniendo la bici de escudo, mientras lo intento calmar... que si tranquilo chiquitín! (del tamaño de una ternera el perrito)... que si guapo!, etc...  parece que se tranquiliza un poco y me permite pasar por delante del ganado que cuida... Con diferencia el pico más alto de pulsaciones de toda la ruta.

Ya en la pista sólo queda bajar a Fuente Dé para dar por concluida la ruta y un gran día de mountain bike.
 

Precioso bosque descendiendo de la Majada Bustantivo.
La rutas por Picos tienen siempre en común su belleza y dureza, esta no es una excepción, su punto de dureza queda reflejado en un IBP=145, aunque no excesivo para lo que acostumbra la zona. Y la belleza de igual o mayor manera, mostrando grandes paisajes de cumbres de más de 2000 metros, extensas panorámicas, fauna y flora, valles, bosques, senderos, en fin, naturaleza en estado puro. En el aspecto técnico no tiene grandes complicaciones, si acaso pequeños tramos en los senderos alternativos, pero nada insalvable con un mínimo de técnica.
 
En definitiva, una ruta totalmente recomendable.
 
Perfil de la ruta.
 

12 de julio de 2015

Páramo de Bricia, Las Palancas y Los Tornos

Una invitación para disfrutar de un día de BTT por el norte de la provincia de Burgos siempre es un buen reclamo. Miguel Ángel, anfitrión y buen conocedor de la zona preparó esta espectacular ruta, que partiendo de la localidad cántabra de Espinosa de Bricia, recorrería principalmente parte del páramo y los cercanos valles de Manzanedo y Zamanzas, salvando los singulares desfiladeros de Las Palancas y Los Tornos.
Chuchi, Manuel, Emilio, Pablo, Rafa y quien escribe aceptamos la invitación. Al acabar la ruta y como colofón a un buen día de bici, una parrillada a la que se apuntaron algunas personas más, familia, parejas y amigos.

A las 9:00 estábamos todos preparados en Vargas, lugar de quedada, para dirigirnos a Espinosa de Bricia. Tras una parada en Cilleruelo de Bezana para tomar un café y comprar unos panes, por cierto buenísimos, llegamos al pueblo, muy cambiado desde la última -y única- vez que lo visité este invierno pasado, en una raquetada también organizada por Miguel Ángel en la que caminamos por el páramo disfrutando de la abundante nieve ... pero esa fue otra historia.

Típica foto de grupo.
Vamos con la ruta en bici... Sobre las 10:00  y con el cielo nublado comenzamos a dar pedales, los primeros kilómetros transcurren principalmente por carreteras locales y alguna que otra pista de unión. Dejamos atrás Cilleruelo, Barrio y Renedo ... todos ellos de Bricia, y en este último pueblo un bonito camino nos saca a la N-623... la cruzamos y llegamos a Villanueva de Carrales.

Camino a Barrio de Bricia.
Desde Villanueva de Carrales se presentan 5 km de descenso por pista hasta el pueblo de Munilla, con alguna que otra subida intercalada para impedir que las piernas se relajen. Ya en Munilla  enlazamos con el GR-85, también conocido como "Ruta de los Sentidos", por el que llegamos al angosto desfiladero de Las Palancas...  lugar realmente bonito. Entre sus estrechas paredes verticales avanzamos con dificultad, tiene algunos pequeños tramos  verdaderamente complicados, resultando su paso una auténtica gozada, sobre todo para los aficionados a este tipo de terreno.

El angosto desfiladero de Las Palancas.
Salimos del desfiladero y el sol comienza a hacerse notar. Poco antes de llegar a Lándraves Miguel Ángel nos brinda la posibilidad de continuar por un sendero -algo técnico dice- para evitar parte de asfalto, a Rafa y a mí nos falta tiempo para arrancar, el resto continua por carretera. El sendero es bonito y las escasas dificultades las evitamos subiendo pulsaciones y escogiendo la trayectoria  correcta entre las piedras. Lo que no podemos evitar es equivocarnos en una bifurcación y terminar (como casi siempre) perdidos rodeados de helechos y escajos... el pan nuestro de cada día... la vuelta al camino correcto deja un pinchazo de premio y el correspondiente tiempo perdido.

Uno de los muchos senderos de la ruta.
Solucionado el contratiempo y de nuevo agrupados, seguimos dirección Consortes y San Miguel de Cornezuelo, pueblos que dejamos a un lado del camino sin apenas verlos. En Cidad de Ebro tomamos contacto por primera vez con el río Ebro, cruzamos su puente y continuamos siguiendo aún el GR-85, después de una fortísima subida con mucha piedra suelta alcanzamos el paso de Los Tornos; desde el alto tenemos unas extraordinarias vistas del Ebro y lo mejor de todo... un espectacular descenso por sendero, con mucha piedra, mucha pendiente y zig-zags en los que hay un riesgo alto de hacer "BikePuenting"... sin cuerda. Sólo hay dos opciones: lanzarse asumiendo el riesgo y disfrutar el descenso -con los niveles de técnica y confianza adecuados- o bajar bici en mano y disfrutar de las vistas, que tampoco está mal... este cabra se decantó por la primera.

El comienzo del descenso de Los Tornos
Después de la descarga de adrenalina, el camino vuelve a la normalidad y por un sombreado sendero se llega a Tudanca de Ebro,  pueblo situado en un remanso del río bajo impresionantes peñas calizas. El lugar invita al descanso, pero nosotros continuamos... 
A partir de ahora y hasta Gallejones de Zamanzas la ruta concede una tregua en lo que a dureza se refiere, volviendo a pisar asfalto. En Tubilleja, unos cerezos a la orilla de la carretera nos ayudan a reponer fuerzas mientras descansamos a su sombra. Poco después pasamos por la actual Villanueva de Rampalay, antiguamente Villanueva de la Puente, y que debe su topónimo actual en parte a Ferrán Peláez, constructor de su maravilloso puente medieval del S.XIII.

Un cerezo en el camino.
En Gallejones de Zamanzas afrontamos el ascenso final al páramo. La pista que conduce a Población de Arreba, sin sombra alguna y con el sol cascando sin compasión, resulta demoledora; por suerte al pasar el pueblo atravesamos un hayedo protegiendo nuestros acalorados cuerpos durante el resto del ascenso. Alcanzado el páramo volvemos a cruzar la N-623 para regresar al punto de partida y dar por finalizada esta atractiva ruta.
Valles de Manzanedo y Zamanzas de fondo.
Excepto el breve paso por las localidades cántabras de Espinosa y Renedo de Bricia, la ruta transcurre en su totalidad por territorio burgalés. El terreno es muy variado, hay algo de asfalto aunque sin tráfico, y muchas pistas y senderos. Los puntos más atractivos y también más técnicos son los pasos por los desfiladeros de Las Palancas y Los Tornos, donde hay que extremar precauciones si pretendemos hacerlo montados, sobre todo en este último pues tiene algún punto negro en sentido Tudanca de Ebro, como dirían los montañeros... con patio. La ruta en el aspecto físico no es muy exigente, tiene un IBP=73.


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