12 de julio de 2015

Páramo de Bricia, Las Palancas y Los Tornos

Una invitación para disfrutar de un día de BTT por el norte de la provincia de Burgos siempre es un buen reclamo. Miguel Ángel, anfitrión y buen conocedor de la zona preparó esta espectacular ruta, que partiendo de la localidad cántabra de Espinosa de Bricia, recorrería principalmente parte del páramo y los cercanos valles de Manzanedo y Zamanzas, salvando los singulares desfiladeros de Las Palancas y Los Tornos.
Chuchi, Manuel, Emilio, Pablo, Rafa y quien escribe aceptamos la invitación. Al acabar la ruta y como colofón a un buen día de bici, una parrillada a la que se apuntaron algunas personas más, familia, parejas y amigos.

A las 9:00 estábamos todos preparados en Vargas, lugar de quedada, para dirigirnos a Espinosa de Bricia. Tras una parada en Cilleruelo de Bezana para tomar un café y comprar unos panes, por cierto buenísimos, llegamos al pueblo, muy cambiado desde la última -y única- vez que lo visité este invierno pasado, en una raquetada también organizada por Miguel Ángel en la que caminamos por el páramo disfrutando de la abundante nieve ... pero esa fue otra historia.

Típica foto de grupo.
Vamos con la ruta en bici... Sobre las 10:00  y con el cielo nublado comenzamos a dar pedales, los primeros kilómetros transcurren principalmente por carreteras locales y alguna que otra pista de unión. Dejamos atrás Cilleruelo, Barrio y Renedo ... todos ellos de Bricia, y en este último pueblo un bonito camino nos saca a la N-623... la cruzamos y llegamos a Villanueva de Carrales.

Camino a Barrio de Bricia.
Desde Villanueva de Carrales se presentan 5 km de descenso por pista hasta el pueblo de Munilla, con alguna que otra subida intercalada para impedir que las piernas se relajen. Ya en Munilla  enlazamos con el GR-85, también conocido como "Ruta de los Sentidos", por el que llegamos al angosto desfiladero de Las Palancas...  lugar realmente bonito. Entre sus estrechas paredes verticales avanzamos con dificultad, tiene algunos pequeños tramos  verdaderamente complicados, resultando su paso una auténtica gozada, sobre todo para los aficionados a este tipo de terreno.

El angosto desfiladero de Las Palancas.
Salimos del desfiladero y el sol comienza a hacerse notar. Poco antes de llegar a Lándraves Miguel Ángel nos brinda la posibilidad de continuar por un sendero -algo técnico dice- para evitar parte de asfalto, a Rafa y a mí nos falta tiempo para arrancar, el resto continua por carretera. El sendero es bonito y las escasas dificultades las evitamos subiendo pulsaciones y escogiendo la trayectoria  correcta entre las piedras. Lo que no podemos evitar es equivocarnos en una bifurcación y terminar (como casi siempre) perdidos rodeados de helechos y escajos... el pan nuestro de cada día... la vuelta al camino correcto deja un pinchazo de premio y el correspondiente tiempo perdido.

Uno de los muchos senderos de la ruta.
Solucionado el contratiempo y de nuevo agrupados, seguimos dirección Consortes y San Miguel de Cornezuelo, pueblos que dejamos a un lado del camino sin apenas verlos. En Cidad de Ebro tomamos contacto por primera vez con el río Ebro, cruzamos su puente y continuamos siguiendo aún el GR-85, después de una fortísima subida con mucha piedra suelta alcanzamos el paso de Los Tornos; desde el alto tenemos unas extraordinarias vistas del Ebro y lo mejor de todo... un espectacular descenso por sendero, con mucha piedra, mucha pendiente y zig-zags en los que hay un riesgo alto de hacer "BikePuenting"... sin cuerda. Sólo hay dos opciones: lanzarse asumiendo el riesgo y disfrutar el descenso -con los niveles de técnica y confianza adecuados- o bajar bici en mano y disfrutar de las vistas, que tampoco está mal... este cabra se decantó por la primera.

El comienzo del descenso de Los Tornos
Después de la descarga de adrenalina, el camino vuelve a la normalidad y por un sombreado sendero se llega a Tudanca de Ebro,  pueblo situado en un remanso del río bajo impresionantes peñas calizas. El lugar invita al descanso, pero nosotros continuamos... 
A partir de ahora y hasta Gallejones de Zamanzas la ruta concede una tregua en lo que a dureza se refiere, volviendo a pisar asfalto. En Tubilleja, unos cerezos a la orilla de la carretera nos ayudan a reponer fuerzas mientras descansamos a su sombra. Poco después pasamos por la actual Villanueva de Rampalay, antiguamente Villanueva de la Puente, y que debe su topónimo actual en parte a Ferrán Peláez, constructor de su maravilloso puente medieval del S.XIII.

Un cerezo en el camino.
En Gallejones de Zamanzas afrontamos el ascenso final al páramo. La pista que conduce a Población de Arreba, sin sombra alguna y con el sol cascando sin compasión, resulta demoledora; por suerte al pasar el pueblo atravesamos un hayedo protegiendo nuestros acalorados cuerpos durante el resto del ascenso. Alcanzado el páramo volvemos a cruzar la N-623 para regresar al punto de partida y dar por finalizada esta atractiva ruta.
Valles de Manzanedo y Zamanzas de fondo.
Excepto el breve paso por las localidades cántabras de Espinosa y Renedo de Bricia, la ruta transcurre en su totalidad por territorio burgalés. El terreno es muy variado, hay algo de asfalto aunque sin tráfico, y muchas pistas y senderos. Los puntos más atractivos y también más técnicos son los pasos por los desfiladeros de Las Palancas y Los Tornos, donde hay que extremar precauciones si pretendemos hacerlo montados, sobre todo en este último pues tiene algún punto negro en sentido Tudanca de Ebro, como dirían los montañeros... con patio. La ruta en el aspecto físico no es muy exigente, tiene un IBP=73.


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