30 de julio de 2016

Vuelta por Sierras Albas

Volvemos a la Cordillera Cantábrica para realizar un circuito en forma de "8" por los alrededores de Sierras Albas,  al sureste de los Picos de Europa en los límites territoriales de Liébana (Cantabria) y La Pernía (Palencia).
Esta vez somos Miguel Ángel y un servidor los protagonistas de la ruta. El lugar de inicio es el pueblo cántabro de Pesaguero (555 m), en el pequeño aparcamiento que hay en la Casa Consistorial junto al desvío a Caloca. El pronóstico del tiempo es de entre 22ºC y 27ºC y cielos despejados, mejor imposible si no fuera por la niebla existente que se supone levantará, y por las tormentas anunciadas para primera hora de la tarde que esperamos librar.

Arrancamos sobre las 9:45 con una temperatura muy agradable y con la niebla de compañera durante los  7 km de carretera que conducen a Caloca. La subida es bastante tendida y apenas tiene tráfico, solamente un coche vemos en todo el trayecto. Durante el ascenso distinguimos vagamente entre la niebla el pueblo de Vendejo, y casi sin darnos cuenta llegamos a Caloca (1065 m), donde paramos un rato a hacer las típicas fotos mientras un amable vecino nos da unas indicaciones sobre la ruta y la niebla que a posteriori nos vendrían muy bien.

Las recientes fiestas de Santiago reflejadas en las calles de Caloca.
Abandonamos el pueblo por la pista que asciende a Sierras Albas, antaño objeto de disputa bélica por su condición de principal vía de comunicación entre la capital lebaniega y Castilla. Sus 4 km son relativamente  cómodos, salvo pequeños tramos un poco más fieros. Es una pena que la niebla, aunque también tiene su encanto, nos impida contemplar las vistas del valle durante el ascenso, el camino y alguna que otra cabaña o invernal es todo lo que vemos.

Por la pista que asciende a Sierras Albas.
Poco antes de llegar al collado de Sierras Albas (1410 m) dejamos atrás la niebla, como predijo el vecino de Caloca. El esfuerzo nos recompensa con una panorámica difícil de olvidar,  las grandes moles calizas de la vertiente lebaniega sobresaliendo en la niebla. La foto, hecha con el móvil, no hace justicia a tanta belleza, estos momentos son para disfrutarlos así que nos quedamos un buen rato a contemplar...
Liébana en la vertiente cántabra desde el Collado de Sierras Albas...
...Y La Pernía en la vertiente palentina desde el mismo lugar.
Ya en la vertiente palentina descendemos un kilómetro hasta llegar a una bifurcación (una perfecta "Y"), donde un cartel caído indica Casavegas a la izquierda y los Puertos de Pineda a la derecha, tomamos esta última. Al poco llegamos a las Peñas del Cerraíllo (justo un kilómetro desde la "Y", y antes de un paso canadiense), abandonamos la pista salvando el cercado y nos acercarnos al llamado Boquerón de Caloca, una ventana natural formada en un risco a través de la cual se puede contemplar el pueblo de Caloca. Para nuestra desgracia la niebla nos priva de tan  original foto. Recuerdo haber pensado en ese momento -aquí volveré-.

Boquerón de Caloca sin pueblecito al fondo.
En la pista encontramos un tramo duro...
...el resto muy llevadero.
Seguimos por la misma pista en la divisoria entre Cantabria y Palencia en un continuo ganar y perder altura, y por supuesto sin perder en ningún momento las amplias vistas. Hasta llegar a lo que parece un refugio, un "chozu" según el vecino de Caloca, y una portilla un poco más adelante (justo antes de la curva a la derecha), aquí comienza el descenso al pueblo de Lores. El camino al principio hay que intuirlo, pero pronto se define como algo entre un sendero bueno y una pista mala, zonas encharcadas, algo de piedra, algún arroyo, una pradería preciosa, en definitiva... terreno muy variado y entretenido.

Atravesamos una gran pradería...
...y luego una zona boscosa.
Y llegamos al pueblo palentino de Lores (1200 m) en el que encontramos amabilidad en sus vecinos para dar y tomar. Lo primero es localizar agua, pues desde que dejáramos atrás la niebla el sol ha estado apretando con justicia y estamos muy necesitados. Una vecina nos ofrece agua de su casa, pero la fuente del pueblo y su excelente agua es más que suficiente. Mientras, otra vecina se interesa por nuestra ruta y nos pone al corriente de una pista que lleva a Casavegas, la cual desconocíamos. Nuestro plan de ruta gira inesperadamente y cambiamos la vuelta por carretera por la pista más directa. El camino al principio es muy agradable pero pronto se empieza a atragantar, la fuerte pendiente con mucha piedra suelta y el tremendo calor hace que a ratos tengamos que desmontar. Aquí sumamos 200 m de acumulado de propina pero que merecen sin duda la pena solamente por el precioso hayedo que cruzamos ya en el descenso a Casavegas.
Descanso después de la dura subida.
Hayedo camino a Casavegas.
Desde Casavegas (1230 m) remontamos de nuevo hacia el collado de Sierras Albas. Al  llegar a la bifurcación (la "Y" por la que pasamos anteriormente) giramos  la derecha dirección Caloca. La niebla muy espesa vuelve a hacer acto de presencia encontrando algunas dificultades para orientarnos, el GPS resulta crucial para hallar el sendero que bordea la Peña Vistrió. Debemos pasar un cercado, el sendero está bastante cerrado por los escobales pero se puede hacer montado prácticamente entero. Un poco después la niebla se dispersa y es sustituida por una tormenta muy muy cercana... Uff! a 1500 m de altitud por una cresta sin árboles subidos a un artilugio de carbono en movimiento... la tormenta se aleja y unos pocos granizos del tamaño de canicones es lo único que recibimos.

Sendero hacia el Collado de Vistrió.
La pista ya bien definida.
Al salir al Collado de Vistrió, de nuevo volvemos a equivocarnos, la niebla, el seguir por la pista más definida y sobre todo no mirar el GPS hace que descendamos hacia un lugar llamado Cuéneres de Abajo... muy atinado el nombre! Precioso lugar pero sin salida clara, así que aprovechamos para comer allí mismo de menú: unos bocatas, empanada, cervezas para beber (aún frías) y de postre yogurt... lo que dan de sí las mochilas! 

La foto de grupo en un hayedo impresionante.
Un buen rato después y con algo de pereza, deshacemos lo pedaleado para enlazar con la pista de la ruta marcada y seguir descendiendo hacia el alto del puerto de Piedrasluengas entre bancos de nieblasucediendo colladas, pastizales y algún que otro hayedo de gran belleza.  

Pista del mirador de Piedrasluengas al pueblo de Cueva.
Desde el mismo mirador del alto de Piedrasluengas cogemos una pista que desciende por el hayedo Las Lombas, el buen estado del terreno hace por momentos parezca que vamos sobre una alfombra. Es importante tener en cuenta que no se sube absolutamente nada, ni un metro, importante porque hay un desvío a la izquierda con bastante pendiente (que no parece el principal) que debemos tomar (tiene una piedra pintada)... si seguimos por la pista de frente empezaremos a subir hacia la carretera del puerto. En la parte final cuando ya vamos paralelos al río Bullón escuchando sus aguas, la pista deja de tener tan buen firme y aparecen pozas y barro para amenizar un poco más el final de la ruta.
En Cueva (807 m) tenemos previsto coger un sendero que comunica con el pueblo de Avellanedo (736 m), pero viendo la hora y como se está poniendo el cielo, lo descartamos y terminamos la ruta por carretera. Al coger la nacional y durante los últimos 3 km el cielo descarga agua con generosidad.


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Aún teniendo en cuenta la niebla, que condicionó mucho las vistas, es una de las rutas más bonitas que he realizado, el entorno es realmente espectacular, y tranquilo, tanto es así que no coincidimos con ningún ciclista y tampoco recuerdo haber visto senderistas. A esto hay que sumar un recorrido variado en el que casi no se toca asfalto, qué mas se puede pedir?
El track está corregido, están eliminadas las dos pérdidas sufridas, aún así sus 48 km y 1900 m de acumulado dan como resultado un IBP=157


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